lunes, 28 de agosto de 2023

NUEVAS SEÑALES DE TRÁFICO


Hace casi dos décadas, se aprobaba en España el último Catálogo de Señales. No había patinetes, ni vehículos híbridos recargables, ni calles 30 o Zonas de Bajas Emisiones...

Las campañas de concienciación empezaban a apuntar el móvil y las distracciones como grandes factores de riesgo.

De entonces acá han surgido nuevos requerimientos en el tráfico que han hecho  necesario dar respuesta a nuevas necesidades  y dar información más amplia.

Y ese ha sido el objetivo del nuevo Catálogo de Señales consensuado entre la DGT y la Dirección General de Carreteras, que pronto veremos instaladas en calles y carreteras. 







(Más señales en una próxima publicación)


 


miércoles, 16 de agosto de 2023

¿SERÁ, ACASO, UNA CUESTIÓN DE NEURONAS?

 


Una imagen vale más que mil palabras. Sorpresa mayúscula la que se llevan los conductores que se cruzan con semejante irresponsable. Sin chaleco reflectante, sentado sobre una bombona de butano y hablando por teléfono móvil.

De las neuronas se sabe que son fundamentales en el control motor y se cree que juegan un papel muy importante en mayoría de tareas cognitivas complejas como la expresión de la personalidad, los procesos de toma de decisiones o la adecuación del comportamiento social a cada momento como el caso de este chico de la foto que maneja un patinete eléctrico. Y yo me digo o está muy escaso de neuronas o las tiene muy deterioradas.

 

 

 


DE LOS LIBROS DE MI ESTANTERÍA

 El arte de conducir un automóvil

“Tener sangre fría”

 Tengo en casa una estantería, a modo de biblioteca, con varios libros. Un buen número de ellos tratan de temas de seguridad vial, de reglamentos, de historia del automóvil, del conductor y conductora, de formación vial, etc. Entre ellos se encuentra: El arte de conducir un automóvil.

 Este libro es un curioso manual escrito por el periodista parisino LBaudry De Saunier (1865-1938) en el que recopila toda un conjunto de conocimientos, reglas y principios conocidos por entonces  que debía poseer todo “chauffeur” para sacarle al coche el mayor rendimiento posible.

 Es uno de los primeros manuales que se publicaron a principios del siglo XX cuando aparece con fuerza  el coche tirado por caballos mecánicos en lugar de caballos de sangre. Fue traducido al español por el capitán de ingenieros  Guillermo Ortega.



El deseo de dar a conocer a los aficionados al automóvil el modo de conducir  hábilmente estas pequeñas locomotoras individuales es la razón que me ha movido a emprender estos estudios, decía su autor en el prólogo.

 El ejemplar que reposa en mi estantería  es una edición facsímil de 2012. El original se editó en 1908, hace ya 115 años. Acababan de aparecer los primeros automóviles  por las alles de Paris y de otras grandes ciudades.

Consta de un Prólogo, cinco capítulos, una relación de faltas que no se deben cometer y ocho artículos del Código de Carreteras, además de curiosas ilustraciones en varias de sus páginas.

 Capítulo I.-  EL CONDUCTOR

Capítulo II.- PRINCIPIOS GENERALES DE MANIOBRA

Capítulo III.-PRINCIPIOS GENERALES DE CONDUCCIÓN

Capítulo IV.-EN LA POBLACIÓN

Capítulo V.- SOBRE LA CARRETERA

 Cuando lo leí por primera vez, el capítulo al que más atención puse, es obvio, fue al primero, el dedicado al conductor. Y la verdad es que me sorprendió.

 El señor  Baudry De Saunier afirmaba a principios del siglo pasado  que la cualidad primordial del “chauffeur” era tener sangre fría. Y a la vez, se preguntaba: ¿qué es sangre fría?

 Llega a decir, que cuatro de cada cinco conductores de su época  son peligrosos.

 Dice que del conjunto de cualidades que quisiera ver reunidas en el conductor de un automóvil escogería dos que, a la verdad, resumen casi todas.

  Aquí y hoy haré referencia sólo a la primera que según  Baudry De Saunier es innata. Se tiene o no se tiene. A fuerza de voluntad y de práctica puede adquirirse  un cierto tinte de ella; pero al primer accidente un poco serio esta adquisición superficial se borra. La sangre fría, según  el autor, es un don, se tiene o no se tiene.




Para Monsieur  Baudry  tener sangre fría es poseer sobre sus nervios poder bastante para que ninguna sensación caliente la sangre y precipite la circulación; para que el corazón no lata más de prisa y lleve al cerebro un flujo de sangre, un golpe de ariete en la circulación sanguínea que ofusque momentáneamente la razón. La sangre fría consiste en permanecer dueño de sí mismo en todo y por todo.



 (Ilustraccion pg  47)

“Tener sangre fría no es ser un temerario ni un audaz. La sangre fría es la cualidad que posee el hombre que ante un accidente inesperado tiene la serenidad indispensable para conjurar los peligrosos efectos de la sorpresa. La sangre fría permite una reflexión rápida, y opone a los peligros bruscos resoluciones precisas. La audacia, en cambio, no indica calma absoluta, sino que, por el contrario, denota una nerviosidad lamentable, y aunque la destreza conjure algunas veces el efecto de esta falta de razonamiento, no debe suponerse por ello que sea capaz de dominar todos los peligros”.

 “Carece de sangre fría — sigue diciendo — y se acredita de mal conductor el que puesto al volante:

— Monta en cólera contra un guardabarrera que cumple fielmente un reglamento, disparatado quizás, pero reglamento al fin, aun suponiéndole bastante competente para demostrarlo.

 — Truena contra un rebaño que le obstruye el camino, pues el automóvil no tendrá nunca el poder de transformar los bueyes en golondrinas y de hacer que desaparezcan al sonar de la sirena.

 — Insulta a los carreteros calmosos, a los labriegos adormilados o a los muchachos aturdidos.

 — Contesta á las imprecaciones de los peatones.

 —Se irrita contra una pieza, contra un neumático, contra los rates” (fallos de encendido)


Y así sucesivamente, pues sería muy larga la lista de las ocasiones en que el conductor tiene el deber de permanecer impasible y en las que la voluntad puede suplir perfectamente la sangre fría natural.

 En cambio, que precioso es el don de la sangre fría cuando ante una dificultad imprevista, ante un peligro inmediato que sólo puede conjurarse en una fracción de segundo, el instinto da al conductor inmediatamente la visión precisa de la maniobra que debe efectuar y le conserva la calma necesaria para realizarla.

 Sobre este don tan raro descansa casi por completo todo el arte de conducir. Con una sangre fría impecable se juzga claramente de los caminos que son propicios para velocidades do 100 a la hora; se juzga claramente de los casos en que la lucha de velocidad con otro coche es una locura; se juzga claramente de la longitud de la etapa, de la importancia de una avería; si juzga de lo posible y de lo imposible; y sonriendo siempre, se sale del compromiso.


(Ilustracción pg 178)

 Si la sangre fría es la primera, la más preciosa de las cualidades que debe poseer un conductor, el instinto mecánico  es sin duda alguna la que ocupa el siguiente lugar. (Hoy no diría lo mismo). Sin embargo con respecto al alcohol, lo que decia hace más de 100 años, hoy sigue  teniendo vigencia.

 Esto es lo que escribía al respecto:

 “Deberá ser sobrio. Evitará las correrías después de un buen almuerzo; desconfiará de los aperitivos ingeridos apresuradamente, de las copitas  y aun de los ponches calientes que se toman para entrar en calor y que a menudo turban la razón un instante, disipado quizás rápidamente, pero sus efectos alteran la sangre fría y llevan a la cuneta.  Un solo vaso, una copita bebida con premura, puede tener resultados  fatales. No se emborrachará, es cierto; no podrá decirse del que la toma que está embriagado, pero por lo menos  habrá de producirle una momentánea congestión, una turbación ligera que por pronto que se desvanezca puede provocar una catástrofe”.

un siglo después se sigue diciendo lo mismo respecto al alcohol. ¡Cuánto ha avanzado el automóvil y cuan poco lo ha hecho el conductor y/o conductora¡

 

 

 





viernes, 10 de febrero de 2023

UNA SEÑAL POLÉMICA, RIDICULA Y QUE FAVORECE EL EDADISMO

 

A lo largo del año 2023, se actualizarán unas señales de circulación y se crearán y modificarán otras. Veremos señales con un nuevo diseño, otras serán modificadas y algunas ya no las volveremos a ver, desaparecerán. Hay una que a mí, al menos, me produce desazón, fastidio y, por qué no decirlo, hasta cabreo. Me refiero a la siguiente señal:


Desconozco si la propuesta de esta nueva señal ha partido del ministerio de Transportes, del ministerio de Interior o de la Dirección General de Tráfico. Lo cierto es que el padre o la madre de semejante idea se ha cubierto de gloria. Esa mente preclara y brillante puesta al servicio de esta sociedad del siglo XXI, y pensando en sus mayores, han propuesto una señal de tráfico para protegernos a los que hemos sobrevivido a los años del hambre, y otras desgracias de los desaprensivos automovilistas, motoristas, ciclistas y demás fauna que pulula por las vías públicas.

Para advertir a la variopinta fauna que conduce un vehículo cualquiera han propuesto crear la señal de peligro P-21b que advierte del "peligro por la proximidad de un lugar frecuentado por ancianos… ".

Yo, como anciano que me consideran estas mentes pensantes de una Administración que se dice ser progresista, prefiero que me ignoren y no hagan  propuestas específicas como esta de la señal para no ser atropellado. Ya me cuidaré yo por la cuenta que me tiene.

Como se puede ver, la figura que se ha elegido para representar este peligro es una mujer mayor encorvada apoyándose en  un bastón agarrada por un hombre que le ayuda a cruzar.

Esta imagen no ha gustado nada a las asociaciones de mayores que día a día luchan para erradicar el edadismo tan presente en esta sociedad: “No representa a todos los mayores. Se da una visión del mayor, o en este caso del anciano casi impedido, súper dependiente, que interfiere con el tráfico y que hay que tener cuidado con ellos porque son un peligro, y eso es un poco feo”, ha contado a 65YMÁS, Inocente Gómez, presidente de Secot.

En la misma línea se sitúa Josep Carné (Fatec): “No me gusta porque estamos luchando contra el edadismo y esto tiene el efecto contrario. Parece que porque somos mayores tenemos que tener una señal especial”, lamenta el presidente de la asociación.

La imagen da pena porque representa a una persona vieja con bastón y los mayores somos un grupo heterogéneo. Hay personas que se encuentran perfectamente con independencia de la edad que tengan.

 Para más inri, una periodista de un medio digital ha escrito en su periódico:

En cuanto a las nuevas, se crea la señal P-21b que informa del "peligro por la proximidad de un lugar frecuentado por ancianos, como un centro dedicado a la tercera edad, una residencia, etc.".(Y aquí viene lo bueno) En ella aparece un dibujo de un peatón joven dando la mano a un peatón de mayor edad que se ve representado como una mujer con un bastón.

¿De verdad es esto lo que  percibe esta periodista al ver la señal? Pues “apañados vamos como diría mi abuelo”.

Creo no pertenecer al grupo de los que se la cogen con papel de fumar, pero la señal en cuestión tiene su enjundia.“La señal pertenece al más burdo de los edadismos”, asegura Carlos San Juan, aquel  que tanto revuelo armó con la brillante frase: “soy mayor, pero no idiota”.

En este caso y parafraseando al señor San Juan podríamos decir: soy mayor, si quieren, anciano, pero no más peligroso que cualquier otro peatón.

Para eliminar connotaciones de género se han modificado alguna señal como ha sido el caso de la señal P-21 que advierte del “peligro por la proximidad de un lugar frecuentado por niños”




Ahora, en la nueva  es una chica quien lleva al niño de la mano.

El señor San Juan publica una carta abierta al director de la DGT, Pere Navarro en la que califica la “imagen que han escogido” como “patética, anacrónica y obsoleta”, además de “edadista, estigmatizante e incluso humillante”.

San Juan pide en esa carta a Navarro «que cambie ya, esta lamentable representación de una generación de más de nueve millones de españoles».

Patricia Fernández, coordinadora de la PMP, manifiesta: "Si bien estamos de acuerdo con la adopción de medidas centradas en la prevención de accidentes, lamentamos la elección de la gráfica empleada, pues creemos que hay que romper con estereotipos edadistas y avanzar en un enfoque de envejecimiento activo y saludable en relación a la percepción e imagen social de las personas mayores, máxime desde las Administraciones Públicas".

Adela Cabezas, presidenta de CONJUPES, manifiesta que es una "indignación total”. Me parece ningunearnos de manera mayúscula. Representarnos con dos bastones nos hace parecer a todos los mayores inválidos y no es así. Yo creo que no necesitamos señales de este tipo, con los semáforos por colores me parece suficiente".

Si los gurús de la Seguridad Vial creen que es necesario una señal para advertir de la presencia de personas con problemas de movilidad, diseñen una y encuádrenla en el grupo de las  informativas. 

Las asociaciones coinciden en que no es mala idea incorporar una señal que avise de la proximidad a un centro de mayores o una residencia, pero no de esa manera irreverente, irrespetuosa, despreciativa y carente de imaginación.

 

Organizaciones como CEOMA (Confederación Española de Organizaciones de Mayores) o la asociación Mayores de Telefónica proponen en cambio representar a los mayores con una señal de tráfico que represente a una persona y que incluya una marca en la esquina superior con un “+65”. Aunque otra opción sería emplear una letra, como una R de residencia, con el “+65” encima o el icono de una casa o un edificio con el “+65” dentro del mismo. Cualquier idea mejoraría a la propuesta.

¿Si los representantes de la Administración nos visualizan como personas inválidas y disminuidas, ¿qué podemos esperar del    resto de la sociedad?






domingo, 13 de noviembre de 2022

INFRACCIONES DE TRÁFICO QUE PUEDEN LLEVARTE A LA CÁRCEL

 Entender que nuestra convivencia social también se difunde por las autovías y carreteras, al igual que por las áreas urbanas y rurales, de nuestro país, es entender que la seguridad de los otros también forma parte de nuestra conducta responsable. Y esta responsabilidad afecta, querámoslo o no, a nuestra responsabilidad cuando conducimos un vehículo.

Convivencia social y responsabilidad individual en la movilidad son elementos básicos de la definición de ciudadanos en nuestras sociedades.

 

El riesgo de tener un accidente afecta a la vida personal, familiar y social, tanto del afectado directamente como de todos aquellos que indirectamente se ven implicados por la acción realizada.

Los conductores y conductoras temerarios tienen muchas posibilidades para, en cualquier momento, cometer un delito contra la seguridad vial que les lleve ante un juzgado y sean condenados con pena de cárcel.


 Según la Fiscalía, más de un tercio de las acusaciones y condenas penales en España lo fueron por delitos viales.

Los delitos contra la seguridad vial en España se han incrementado durante el año 2021 hasta alcanzar los 125.939 procedimientos incoados, lo que supone 11.000 más que en 2019 y un 9,8 por ciento superior a lo registrado en el último ejercicio previo a la pandemia, según las estadísticas de procedimientos judiciales correspondientes a 2021.

 Un delito contra la seguridad vial es un tipo de conducta ilícita que pone en peligro la seguridad pública. El Código Penal castiga esta acción porque de no respetar las normas de seguridad vial, no solo se puede poner en peligro la vida del conductor o conductora, sino también la de la de todos aquellos que le rodean.

Veamos algunos comportamientos que suponen infracciones de tráfico y pueden considerase como delitos que te pueden llevar a la trena o dicho de otra manera a la cácel.

 — La “conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas” . (Artículo 379.2)

En España se permite conducir con hasta 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, o lo que es igual, 0,50 gramos por litro de sangre). Para los conductores profesionales y noveles, la tasa máxima permitida es de 0,15 mg/l o de 0,30 g/l.  De superar los límites establecidos de 0.60, podemos acabar con nuestros huesos en la trena.

Se considera delito cuando se superan los 0,60 mg/l (aire espirado en el alcoholímetro) o los 1,2 g/l (análisis de sangre).

En ese caso, el artículo 379 del Código Penal establece que el conductor podrá ser castigado “con penas de prisión de 3 a 6 meses o multa de 6 a 12 meses o con trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días y en cualquier caso privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años”.

1.  Más de 0.50 mg/l: Tiene una sanción de 500 € y una pérdida de 6 puntos

2.  Más de 0.30 mg/l en noveles y profesionales: Tiene una sanción de 500 € y una pérdida de 6 puntos

3.  Más de 0.25 mg/l: Tiene una sanción de 500 € y una pérdida de 4 puntos

4.  Más de 0.15 mg/l en noveles y profesionales: Tiene una sanción de 500 € y una pérdida de 4 puntos.

 — Negarse a la prueba de alcoholemia o el test de drogas.

 ·        El Código Penal (artículo 383) castiga como autor de un delito de desobediencia grave al conductor que se niegue a someterse a las pruebas de alcoholemia o de detección de drogas con la pena de prisión de seis meses a un año, y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años. Tiene una sanción de 500 € y la retirada de 6 puntos.

 — Exceso de velocidad

Ser aficionado a pisar el acelerador más de la cuenta puede acabar también en una condena penal, tal y como indica el artículo 379.1. del Código Penal: El que condujere un vehículo de motor o un ciclomotor a velocidad superior en sesenta kilómetros por hora en vía urbana o en ochenta kilómetros por hora en vía interurbana a la permitida reglamentariamente, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o con la de multa de seis a doce meses o con la de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días, y, en cualquier caso, con la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

 

— Conducción sin permiso o licencia de conducir

Tenemos tres casos relacionados con el hecho de conducir sin el permiso correspondiente que se consideran delito:

a)  Conducir después de haber perdido todos los puntos,

b)  Conducir tras haber sido privado cautelar o definitivamente del permiso o licencia por decisión judicial, 

c)  Conducir sin haber obtenido nunca el permiso  o licencia de conducción. 

Para los tres supuestos, la pena es de 3 a 6 meses o multa de 12 a 24 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.




— Conducción temeraria

Algunas necedades o barbaridades que captan de vez en cuando las cámaras de los helicópteros Pegasus de la DGT bien podrían considerarse delitos, si se tiene en cuenta el artículo 380 del Código Penal:  El que condujere un vehículo a motor o un ciclomotor con temeridad manifiesta y pusiere en concreto peligro la vida o la integridad de las personas será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta seis años.

  

— Abandono del lugar del accidente

La última modificación del Código Penal relacionada con la seguridad vial se produjo tras la aprobación de una ley orgánica que tipifica el “delito de abandono del lugar del accidente”, conducta frecuente por parte de algunos conductores en el caso de atropellos a ciclistas y peatones.

El conductor de un vehículo a motor o de un ciclomotor que, abandone el lugar de los hechos tras causar un accidente en el que fallecieran una o varias personas o en el que se le causare lesión constitutiva de un delito será castigado como autor de un delito de abandono del lugar del accidente.

 

Los hechos contemplados en este artículo que tuvieran su origen en una acción imprudente del conductor, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a cuatro años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de uno a cuatro años. Si el origen de los hechos que dan lugar al abandono fuera fortuito le corresponderá una pena de tres a seis meses de prisión y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de seis meses a dos años.