lunes, 31 de mayo de 2021

LOS NUEVOS LÍMITES DE VELOCIDAD Y LAS MULTAS QUE TE PUENDEN PONER

 

Desde el pasado 11 de mayo, las vías urbanas tienen nuevos límites de velocidad... y nuevas sanciones.

Según los expertos, reducir la velocidad de  50 km/h a 30 km/h disminuye cinco veces el riesgo de fallecer debido a un atropello.

La reforma del Reglamento General de Circulación (RGC) fue aprobada en noviembre del pasado año, pero el Gobierno dio seis meses para que los ciudadanos  lo conociéramos de forma adecuada, y para que las administraciones públicas dispusieran de un plazo suficiente para adaptar la señalización.

Desde el día 11 de mayo se supone que todos estamos al corriente de los nuevos límites, y,  en consecuencia,  los conductores y conductoras que no los respeten podrán ser denunciados y sancionados con multas de hasta 600 euros y la retirada de seis puntos del permiso de conducir en el caso de que la infracción sea considerada muy grave.

Veamos esos límites:

Vías con plataforma única de calzada y acera


Normativa:

— Art. 50.1.a) El límite genérico de velocidad en vías urbanas será de 20 km/h en vías que dispongan de plataforma única de calzada y acera.

Art. 50.2) Las velocidades genéricas establecidas podrán ser rebajadas previa señalización específica por la Autoridad Municipal.

Multas:

Entre 21 y 40 km/h:       Grave             100 €

Entre 41 y 50 km/h:       Grave             300 € + 2 puntos

Entre 51 y 60 km/h:       Grave             400 € + 4 puntos

Entre 61 y 70 km/h:       Grave             500 € + 6 puntos

A partir de 71 km/h.       Muy grave       600 € + 6 puntos

Vías urbanas con un único carril por sentido de circulación


Normativa:

— Art. 50.1.b) El El límite genérico de velocidad en vías urbanas será de 30 km/h en vías de un único carril por sentido de circulación.

— Art.50.2.) Las velocidades genéricas establecidas podrán ser rebajadas previa señalización específica por la Autoridad Municipal.

Multas:

Entre 31 y 50 km/h:       Grave             100 €

Entre 51 y 60 km/h:       Grave             300 € + 2 puntos

Entre 61 y 70 km/h:       Grave             400 € + 2 puntos

Entre 71 y 80 km/h:       Grave             500 € + 6 puntos

A partir de 81 km/h.       Muy grave       600 € + 6 puntos


Vías urbanas con dos  o más carriles por sentido de circulación



Normativa:

— Art. 50.1.c) El límite genérico de velocidad en vías urbanas será de 50 km/h en vías de dos o más carriles por sentido de circulación.

— Art.50.2.) Las velocidades genéricas establecidas podrán ser rebajadas previa señalización específica por la Autoridad Municipal.

Multas:

Entre 51 y 70 km/h:       Grave             100 €

Entre 71 y 80 km/h:       Grave             300 € + 2 puntos

Entre 81 y 90 km/h:       Grave             400 € + 4 puntos

Entre 91 y 100 km/h:     500 €             600 € + 6 puntos

A partir de 101 km/h.     Muy grave       600 € + 6 puntos

Otras vías urbanas: travesías




— Art.50.5. El límite genérico de velocidad en travesías es de 50 km/h para todo tipo de vehículos. Este límite podrá ser rebajado por acuerdo de la Autoridad Municipal con el titular de la vía previa señalización específica.

Creo que la decisión de rebajar los límites de velocidad en las calles es buena. Seguro que habrá menos muertos por atropello porque no debemos olvidar que el riesgo es inversamente proporcional a la velocidad.

Por desgracia el ser humano necesita ser castigado para cumplir la normativa. Las multas doblegan hasta el más incívico y rebelde, pero gracias a eso el numero de fallecidos ha bajado. Si no somos cívicos por las buenas debemos serlo por las malas, las multas.
















domingo, 9 de mayo de 2021

EL PARABRISAS, LO QUE APORTA A LA SEGURIDAD VIAL Y ALGUNAS CURIOSIDADES

El parabrisas es la parte de nuestro vehículo que más visualizamos y, sin embargo, es uno de los elementos que entra dentro de los grandes desconocidos del  conductor. Cuando conducimos ahí está, delante de nosotros, siempre transparente ante nuestros ojos. Muy pocos usuarios son conscientes del papel tan importante que juega en nuestra seguridad.

 No cabe la menor duda que uno de los elementos esenciales para la seguridad vial pasiva del conductor y sus acompañantes es el parabrisas del coche.


Podemos empezar diciendo que el parabrisas aporta hasta el 30% de la resistencia de la estructura del automóvil. Elemento importante en caso vuelco. Y aunque parezca imposible, del parabrisas depende la resistencia del techo en caso de colisión y vuelco.



Algunas curiosidades sobre los parabrisas

Como todo el mundo sabe, los primeros coches que salieron al mercado, allá por la primera década del siglo pasado, no tenían parabrisas. Los conductores usaban gafas para protegerse del viento, del polvo o de las piedras que, a veces, saltaba por aquellos pedregosos caminos.



A principios del siglo pasado se empezaron a instalar los primeros parabrisas. En un primer momento, los parabrisas cumplieron la función de preservar al conductor y a sus pasajeros del viento, la polvareda y de las pequeñas piedras que pudieran cruzarse en el camino. Con el transcurso del tiempo, se fueron incorporando nuevos elementos para ofrecer una seguridad más completa a los automóviles. Hoy en día es una pieza clave del vehículo que sigue evolucionando y mejorando sus prestaciones.


Los primeros parabrisas estaban hechos de vidrio de placa compuesto por dos hojas horizontales desplazables. Si la capa superior se ensuciaba, se podía plegar y continuar el viaje. El problema de este sistema era que el cristal estallaba en pedazos cuando sufría un golpe, provocando serias lesiones al conductor y ocupantes.


1903

 

En 1903, el científico francés Benedictus descubrió el cristal laminado. Por casualidad, un día cayó un frasco de vidrio al suelo y observó que no se rompía en pedazos. ¿Qué había ocurrido? El recipiente contenía restos de una solución de celulosa y la lámina seca que permaneció sobre el cristal conservó los trozos unidos a pesar de la caída.

 

En la misma época, el inventor británico John C. Wood creó un tipo de parabrisas laminado similar, que luego se fabricó con el nombre de marca Triplex. En 1927, Henry Ford incorporó esta tecnología en sus coches. El parabrisas estaba compuesto por una capa de celulosa que separaba dos láminas de vidrio de placa.

Frente a un impacto, esta película mantenía el cristal de la placa unida. Si un objeto lo golpeaba, el parabrisas no se rompía en pedazos. Este nuevo producto lo instaló en su línea Ford Modelo T.


1909

 

En Inglaterra, John C. Wood hace un descubrimiento similar en paralelo, pero fue el francés quien presenta primero, en 1909 la patente de dos capas de vidrio con una de celulosa entre ellas.

 

En 1911 se crea la Société du Verre Triplex, que fabricó un compuesto de vidrio y plástico para reducir las lesiones en accidentes automovilísticos.

 

1912

En 1912, Reginald Delpech funda la empresaThe Triplex Safety Glass Company Ltd “ con el objetivo de construir parabrisas laminados en Gran Bretaña, bajo patente francesa. En la década de los sesenta del siglo pasado el Reino Unido se otorgaba el monopolio de la industria del vidrio laminado.

 

Antes de su invención, los conductores resultaban heridos por los fragmentos de cristal que salían despedidos, sufrían lesiones de gravedad e incluso fallecían tras atravesar el parabrisas de cabeza.

 

Los parabrisas laminados no se rompen en mil pedazos, impiden que los pasajeros salgan despedidos del habitáculo y aportan una mayor integridad estructural del coche en caso de vuelco. Además reducen la sonoridad en el habitáculo. Un invento que, junto al cinturón de seguridad, más vidas han salvado y lesiones han evitado.

 

1915

 

Oldsmobile fue la primera marca que incluyó el parabrisas como un elemento de serie en todos sus vehículos, en el año 1915. Ford lo ofrecía desde 1908 en su Modelo T, como  opción con un sobreprecio de 100 dólares (en un paquete junto al velocímetro y los faros); un precio algo elevado si tenemos en cuenta que la versión más económica de este modelo costaba 825 (18.000 dólares actuales). 




1920

En los años 20 Henry Ford decide empezar a fabricar parabrisas y otros cristales para sus vehículos. Su principal preocupación es la seguridad del conductor y los acompañantes y por eso quiere fabricar parabrisas que no se rompan en mil pedazos. Por ese motivo, le encarga a Clarence Avery, el genio mecánico de la empresa  que busque una nueva forma de fabricación que consiga un cristal más resistente y barato. Junto al especialista Pilkington crean un nuevo proceso de fabricación de vidrio mucho más resistente y barato, pues se produce en la misma planta de River Rouge de Ford.

1930

No fue hasta bien entrada la década de los 30 cuando los parabrisas laminados se popularizan y se convierten en una de las innovaciones de seguridad más importantes de la historia del automóvil, por varios motivos.  Este tipo de cristal supuso una gran revolución por su precio y su resistencia. En estos años  se adaptan a la mayoría de los modelos de automóviles y se convierten en todo un hito en la evolución de los automóviles. Este tipo de cristal no se rompía en mil pedazos y esto evitaba las lesiones de los conductores y ocupantes. También al ser más resistente, evitaba que los pasajeros salieran despedidos fuera del coche en una colisión y a su vez, el coche contaba con mayor rigidez estructural y prevenía el aplastamiento del techo en caso de vuelco. . Toda una revolución para la industria del automóvil del siglo XX.

 

1934

 

El primer parabrisas de una sola pieza con formas curvas lo empleó Chrysler en 1934, en su modelo Airflow Custom Imperial 8. Mucho más tarde llegó el primer parabrisas panorámico.

 



 

1936

 

A principios de los años 30, Cadillac y Chevrolet comenzaron a diseñar coches con el parabrisas inclinado, por diseño y aerodinámica. En 1936 General Motors introduce el parabrisas dividido verticalmente en sus coches. Y hay una patente de esos años del primer sistema antiempañamiento.

 

Entre los años 30 y 50 del siglo pasado se utilizaron cristales laminados en todas las lunas del coche, excepto en la trasera. Sin embargo, a finales de la década de 1950, los fabricantes de automóviles buscaron una opción más barata y empezaron a utilizar vidrio templado para las ventanillas laterales y traseras.

 

A partir de la década de los 50 surge el cristal de vidrio templado. Sin embargo, en caso de impacto, el material se fragmentaba bastante. Hoy encontramos este tipo de vidrio solo en las ventanillas laterales.

 

Nuevos tipos de sintéticos fueron descubiertos al comienzo de los años 60. Muchos de ellos, empleados para la fabricación de los parabrisas que conocemos en la actualidad.

 

1966

 

En los años 60, en Estados Unidos la Administración Nacional de Seguridad Vial (NHTSA) comenzó a establecer normas federales para la resistencia y claridad de los parabrisas laminados (FMVSS 205); la resistencia de retención del parabrisas durante los accidentes (FMVSS 212); la rigidez del techo en los accidentes de vuelco (FMVSS 216); y los límites de penetración del parabrisas (FMVSS 219). También en esos años se hizo obligatorio su uso en Europa.  El público comenzó a interesarse más por la seguridad de los coches y la tecnología permitió desarrollar parabrisas laminados más resistentes.

Por  ley, desde 1966, todos los vehículos fabricados o importados tenían que tener el parabrisas laminado. En enero de 1983 se impuso internacionalmente el uso obligatorio de los parabrisas laminados por razones de seguridad.

 

Los parabrisas del siglo XXI  han evolucionado y mejorado en seguridad para los ocupantes en los siguientes aspectos:

— el parabrisas aporta hasta el 30% de la resistencia de la estructura del vehículo.

—  Aumenta la eficacia del airbag del acompañante que está  condicionada por el buen estado del parabrisas. El airbag al desplegarse se apoya sobre este cristal y su resistencia es fundamental para su buen funcionamiento.

— Los sistemas ADAS de seguridad activa, que informan al sistema de alerta de cambio de carril o de frenada de emergencia, están basados en multitud de sensores que suelen estar instalados en el parabrisas.

— Bloquea más del 90% de los rayos UV, lo que protege los ojos y la piel de los ocupantes de las plazas delanteras. La exposición a los rayos UV es acumulativa y está asociada al 90% de todos los cánceres de piel.

 

— Algunos también ofrecen protección térmica al incorporar una lámina transparente de  óxidos metálicos, que refleja la radiación infrarroja y traslada menos calor al habitáculo. Eso origina un menor uso del aire acondicionado y, por ende, una reducción de las emisiones contaminantes.

— Y no podemos olvidar que  los cristales laminados se pueden reparar. La firma Carglass siempre recomienda reparar un parabrisas, si es posible, antes que sustituirlo. Un parabrisas reparado con la tecnología de Carglass recupera su resistencia original. 


 

1936

 

A principios de los años 30, Cadillac y Chevrolet comenzaron a diseñar coches con el parabrisas inclinado, por diseño y aerodinámica. En 1936 General Motors introduce el parabrisas dividido verticalmente en sus coches. Y hay una patente de esos años del primer sistema antiempañamiento.

 

Entre los años 30 y 50 del siglo pasado se utilizaron cristales laminados en todas las lunas del coche, excepto en la trasera. Sin embargo, a finales de la década de 1950, los fabricantes de automóviles buscaron una opción más barata y empezaron a utilizar vidrio templado para las ventanillas laterales y traseras.

 

A partir de la década de los 50 surge el cristal de vidrio templado. Sin embargo, en caso de impacto, el material se fragmentaba bastante. Hoy encontramos este tipo de vidrio solo en las ventanillas laterales.

 

Nuevos tipos de sintéticos fueron descubiertos al comienzo de los años 60. Muchos de ellos, empleados para la fabricación de los parabrisas que conocemos en la actualidad.

 

1966

 

En los años 60, en Estados Unidos la Administración Nacional de Seguridad Vial (NHTSA) comenzó a establecer normas federales para la resistencia y claridad de los parabrisas laminados (FMVSS 205); la resistencia de retención del parabrisas durante los accidentes (FMVSS 212); la rigidez del techo en los accidentes de vuelco (FMVSS 216); y los límites de penetración del parabrisas (FMVSS 219). También en esos años se hizo obligatorio su uso en Europa.  El público comenzó a interesarse más por la seguridad de los coches y la tecnología permitió desarrollar parabrisas laminados más resistentes.

Por  ley, desde 1966, todos los vehículos fabricados o importados tenían que tener el parabrisas laminado. En enero de 1983 se impuso internacionalmente el uso obligatorio de los parabrisas laminados por razones de seguridad.

 

Los parabrisas del siglo XXI  han evolucionado y mejorado en seguridad para los ocupantes en los siguientes aspectos:

— el parabrisas aporta hasta el 30% de la resistencia de la estructura del vehículo.

—  Aumenta la eficacia del airbag del acompañante que está  condicionada por el buen estado del parabrisas. El airbag al desplegarse se apoya sobre este cristal y su resistencia es fundamental para su buen funcionamiento.

— Los sistemas ADAS de seguridad activa, que informan al sistema de alerta de cambio de carril o de frenada de emergencia, están basados en multitud de sensores que suelen estar instalados en el parabrisas.

— Bloquea más del 90% de los rayos UV, lo que protege los ojos y la piel de los ocupantes de las plazas delanteras. La exposición a los rayos UV es acumulativa y está asociada al 90% de todos los cánceres de piel.

 — Algunos también ofrecen protección térmica al incorporar una lámina transparente de  óxidos metálicos, que refleja la radiación infrarroja y traslada menos calor al habitáculo. Eso origina un menor uso del aire acondicionado y, por ende, una reducción de las emisiones contaminantes.

— Y no podemos olvidar que  los cristales laminados se pueden reparar. La firma Carglass siempre recomienda reparar un parabrisas, si es posible, antes que sustituirlo. Un parabrisas reparado con la tecnología de Carglass recupera su resistencia origina


 


Ford ha escrito un nuevo capítulo de la historia del parabrisas el impresionante Ford GT de 2016, primer coche del mundo que monta un parabrisas con cristal ‘Gorilla Glass’. Desarrollado para las pantallas de los smartphones, es más ligero (hasta un 30%, lo que permite ahorrar 5 kilos de peso), delgado (un 25%) y más resistente a los arañazos que el vidrio tradicional. Está creado con varias capas: una interior reforzada, una intermedia termoplástica absorbente de ruido y un vidrio recocido de capa externa.







sábado, 17 de abril de 2021

POEMA A LA VEJEZ...Y OTRAS CONSIDERACIONES

 

“Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que día a día ganaba en sabiduría”. (Ernest Hemingway)

La vejez es un hecho biológico. En esto, todos estamos de acuerdo. Nadie lo pone en duda, pero no podemos olvidar que está estrechamente ligada al contexto cultural y social de la época. Es la sociedad dominante del momento la que determina a qué edad y quienes deben ser considerados viejos, ancianos.

Sociedades pasadas asociaban la vejez con sabiduría porque  reunían conocimientos y experiencia de vida. En las sociedades antiguas los ancianos estaban presentes en los espacios sociales más importantes.


Sin embargo, en la actualidad, la longevidad no es valorada por  amplias capas de la sociedad, más bien muestran un fuerte prejuicio hacia esta última etapa de la vida, manifestando una estigmatización etaria, es decir, por la edad. Dicha discriminación social, en esta crisis de pandemia, ha llegado hasta la sanidad.

Kornfeld-Matte, experta independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad, ha denunciado desde la ONU, que los ingresos en UCI y los ventiladores de terapia intensiva en ciertos centros sanitarios fueron asignados bajo el criterio de edad, negando así a los más mayores  el derecho a la salud e incluso a la vida. Por ética, para la toma de decisiones sanitarias  no deben ser tenidos en cuenta criterios que no sean médicos.

Hoy traemos aquí un hermoso poema de Saramago, escritor portugués que murió, siendo un  octogenario avanzado. Es un poema a la vejez, es un canto al orgullo y al valor de ser mayor. Todos juntos deberíamos hacer frente a esa parte de la sociedad que con tanta frecuencia nos discrimina por ser mayores. Ejemplos lamentables, los hemos tenido especialmente durante esta pandemia.

Los mayores de mi generación, los nacidos en aquellos tristes años del hambre, somos  personas que todavía tenemos inquietudes, ganas de aprender y usamos las nuevas  tecnologías; algunos hasta están presentes en las redes sociales, son solidarios, hacen deporte, se cuidan, se informan, tienen criterio, quieren opinar y exigen que se cuente con ellos de manera participativa y no solo a la hora de votar.

Sin embargo, la imagen de las personas mayores que transmiten una parte de esta sociedad junto con algunos  medios de comunicación no siempre se corresponde con la realidad, y denotan un cierto edadismo.   

Una buena parte de la prensa, por ejemplo, caen en edadismo y usan estereotipos como: elegir fotografías para ilustrar noticias de mayores en las que estos o estas aparecen tristes o sentados en un banco con la mirada perdida como si ya no tuvieran motivos para vivir.

Se incurre en generalizaciones, como llamar abuelos a todos los mayores tengan o no nietos. Se utiliza el término anciana o anciano, en especial cuando están involucrados en un accidente de tráfico, más como exponente de una decrepitud física y psíquica que como un estadio de edad.

“Poema a la vejez”, de José Saramago.

¿Qué cuántos años tengo?

¡Qué importa eso!

¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido…

Pues tengo la experiencia de los años vividos

y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!

¡No quiero pensar en ello!

Pues unos dicen que ya soy viejo otros «que estoy en el apogeo.

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,

sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,

para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir:

¡Estás muy joven, no lo lograrás!…

¡Estás muy viejo, ya no podrás!…

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,

pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños,

se empiezan a acariciar con los dedos,

las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,

a veces es una loca llamarada,

ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.

y otras… es un remanso de paz, como el atardecer en la playa…

¿Qué cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número,

pués mis anhelos alcanzados,

mis triunfos obtenidos,

las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas…

¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!

Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.

Para seguir sin temor por el sendero,

pues llevo conmigo la experiencia adquirida

y la fuerza de mis anhelos

¿Qué cuántos años tengo?

¡Eso!… ¿A quién le importa?

Tengo los años necesarios para perder ya el miedo

y hacer lo que quiero y siento!

Qué importa cuántos años tengo.

o cuántos espero, si con los años que tengo,

¡¡aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!!