domingo, 10 de octubre de 2021

EL PONCHE QUE DE NIÑO ME DABA MI MADRE Y EL ESTERNOCLEIDOMASTOIDEO

  Mientras mi hemana crecia sana, yo casi me convertí en un niño enfermizo y enclenque hasta que cumpli los diez u once años.  No habia virus o bacteria que no se ensañara con mi cuerpo. Sarampión, varicela, tifus, paperas, catarros, tosferina o  cualquier otra enfermedad que pululara por el pueblo, yo era un buen candidato para cualquera de ellas. Mi madre  pensaba, con no falta de argumentos, que yo era un niño enclenque y enfermizo y que necesitaba vitaminas. Por eso, durante un tiempo un par de días a la semana por la mañana y antes de irme a la escuela “Elcura”, me daba un ponche.

En un vaso grande ponía la yema batida de un huevo, leche y añadia un vasito de vino de quina. Del aquel vino  se decía que tenía efectos saludables.Es medicina y es golosina”, decía el lema de Quina Santa Catalina. “Este excelente vino quinado es muy bueno para niños y mayores”, rezaba el de Kina San Clemente.

Uno de aquellos  días, a mi madre se le debió ir la mano y puso más vino de quina de lo acostumbrado y yo salí de casa más ufano que ningún otro día. Enfile la mal de contento la calle “Arroyo”, cruce la Plaza de la Iglesia y bajé la calle Nueva, hoy “San Isidro”,  hasta la escuela. Aquella mañana la lección que teniamos que llevar aprendida trataba de los huesos y musculos del cuerpo humano. Yo eufórico los recordé todos, incluso ese que tanto me costaba con tantas silabas llamado cleidomastoideo. Nunca lo he olvidado.

A lo mejor ahora, a mi edad, debería empezar a tomar aquel tipo de ponche y la neuralgia posherpética que padezco hace un tiempo provocada por uno de aquellos virus que atacó mi cuerpo de niño y que ha permanecido dormido en él hasta que el muy jodido ha encontrado las condiciones adecuadas para atacar de nuevo.  De niño, la varicela y a mis setenta y pico, la neuralgia postherpética, la llamada “culebrilla”. Dos ataques del mismo virus en distintas épocas de mi vida, pero yo sigo acordándome del esternocleidomastoideo.






domingo, 19 de septiembre de 2021

LA CHICA DE LA CURVA

 

Las leyendas urbanas beben de tradiciones ancestrales y revelan los miedos de la sociedad del momento. “La chica de la curva” es una de esas. Un clásico de las leyendas urbanas que, pese a todos los avances tecnológicos de hoy, pervive en el imaginario colectivo de muchos conductores.


La leyenda se remonta a los años setenta del siglo pasado, aunque  hay quien dice que es mucho más antigua. Al parecer, en la época que no existía el automóvil, la chica paraba a un jinete o al mayoral de un coche de caballos. Según ha ido evolucionando el medio de transporte, ha evolucionado la historia. 

En casi todas las carreteras peligrosas del mundo existe la “chica de la curva”. Casi todos los casos son  leyendas urbanas que pasan de generación en generación y de boca en boca; historia que te cuenta uno al que se la contó su vecino  porque le ocurrió a uno de su pueblo. No hay nada que pueda indicar que todo se deba a una alucinación, a una casualidad, o forme parte de un mito o de una historia de miedo o que sea de verdad.

Una joven cuyo cuerpo y espíritu siguen vagando sin rumbo por las carreteras del país. Durante todos estos años no han faltado los testimonios que dicen haberla visto, pero ninguno ha podido aportar prueba alguna.

Los que han dedicado tiempo  a su estudio concluyen que se trata de una especie de hada madrina, una figura que ha fascinado al hombre desde siempre.

Son muchas las leyendas de personas fallecidas que deambulan por las carreteras, pero esta de la chica de la curva es la que más impacto ha tenido en los conductores que han quedado pasmados y con los nervios de punta, pero este hecho, inexplicable hasta el día de hoy erizan nuestra piel sin poder dar una explicación coherente cuando nos lo cuentan.

En una curva de la carretera que sube a Segura, o en otra tan distante como  las  famosas curvas del Garraf de Barcelona, o en una de la carretera que lleva a Rio Madera, un amigo de un amigo de su vecino asegura haber visto a la joven en una noche cerrada.





La narración que me llegó hace algunos años fue de alguien que afirmaba ser amigo de uno que dijo ser testigo directo. Así me la contó, y así os la cuento:

“Era noche cerrada y empezaba a llover; nuestro testigo acciona el limpiaparabrisas, desconecta la radio y  centra toda su atención en el asfalto que tiene delante y que se difumina cada vez más por el mal funcionamiento de las escobillas del limpia. Tengo que cambiarlas, se dijo a si mismo mientras le  daba una velocidad más rápida al dispositivo.

A medida que avanzaba se notaba más y más tenso. Nunca le había gustado conducir de noche y menos con lluvia. Pero en aquella ocasión no tenía más remedio si quería dormir en casa.

De pronto vio la curva a la derecha, bastante cerrada, o al menos a  él se lo pareció y ya dentro de la misma pisó el freno bastante fuerte. ¡Menos mal!, pensó, y un sudor frio le recorrió todo su cuerpo. Estuvo a punto de salirse de la misma porque llevaba una velocidad excesiva. Ya en línea recta y algo menos tenso conectó las largas y el haz de luz iluminó la calzada. Después de haber recorrido unos pocos kilómetros, en plena recta, le pareció ver una silueta al lado derecho de la calzada. A medida que se acerca, percibe la silueta más nítida; es la de una chica vestida de blanco haciendo autoestop


La imagen que acaba de escudriñar, ya casi a su altura, no encaja dentro de su lógica, pero lo cierto es que un pensamiento de empatía y solidaridad le hizo detenerse una vez que la había rebasado. ¡Pobrecilla! Con esa ropa tan veraniega y sin paraguas se va a poner hecha una sopa en un sitio tan solitario y desolador.

No supo muy bien por qué, pero un impulso le hizo poner  la marcha atrás y recular unos metros, hasta donde estaba ella. Esta abrió la puerta y con semblante apesadumbrado le pidió que si podía acercarla hasta el próximo pueblo. La chica subió y se acomodó en el asiento trasero, el del copiloto estaba ocupado con una bolsa.

Guillermo, que así se llamaba nuestro protagonista, puso la primera y enfiló la carretera con su conciencia tranquila porque creía que estaba actuando correctamente. De haber sido él, en lugar de la chica, le hubiera gustado que así lo hiciera el primer conductor que pasase.

Después de recorridos unos kilómetros, ambos permanecían callados. Pronto llegaron a donde la calzada empezaba a serpentear. Las curvas eran cada vez más pronunciadas y la chica le pidió que redujera la velocidad, que tuviera cuidado, que esas curvas eran peligrosas, que había muchos accidentes y en no pocos casos eran mortales.

 — En la siguiente curva me maté yo en una noche como esta.

Al escuchar semejante afirmación, un frio hiriente le recorre todo el cuerpo  y se percata de lo terrorífico de las palabras de la chica, y casi sin pensar, pisó a fondo el pedal del freno hasta detener el vehículo al inicio de la curva.

—¿A mí me vas a dar consejos…? Soy un conductor excelente, sin ningún accidente en mi historial.

Era la respuesta que iba a soltarle a la chica, pero no pudo articular palabra alguna porque al mirar por el espejo retrovisor interior se percató de que no había ninguna chica en el asiento trasero. Tuvo que girar la cabeza y comprobar que así era.

El terror se apoderó de Guillermo, que tembloroso apartó su automóvil al lado derecho. Se bajó e incompresiblemente rodeó el coche a ver si estaba. Anduvo unos metros por delante y por detrás del vehículo en una absurda busca de la joven,  pero como era de suponer no dio resultado. No había rastro alguno de ella. Se pellizcó la cara por si aquello era un sueño.

Con el susto en el cuerpo reinicio la marcha a una velocidad más lenta de la que era habitual en él. Mientras recorría aquellas curvas pensó en parar en el próximo pueblo, buscar el cuartel de la Guardia Civil y poner el caso en su conocimiento. Pronto lo descartó y se dijo así mismo: Si lo cuento, lo primero que me harán, antes de tomarme declaración,  es la prueba de la alcoholemia. ¿Quién me va a creer?

Puso la cuarta y enfilo la carretera con el deseo de llegar a su casa cuanto antes.

Guardó su secreto durante años por miedo a hacer el ridículo si contaba aquel esperpéntico e inexplicable suceso. Con el tiempo hasta tuvo dudas de si fue real aquello que  le había sucedido;    ¿ fue una aparición o fue una alucinación o aquello nunca le ocurrió?

 Leyenda o no, invención o fantasía hay opiniones para todos los gustos. Lo cierto es que el misterio de la chica de la curva sigue sin ser resuelto. La leyenda se hizo famosa en la década de los setenta del siglo pasado. Desde entonces son muchos los conductores que aseguran haber llevado una joven que deambulaba por la carretera en las frías y oscuras noches de invierno.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo murió la joven. Algunos afirman que había muerto al volcar su automóvil, otros que fue atropellada por un camión cuando iba en su bicicleta; unos la describían rubia y se aparecía con un vestido blanco, otros que morena y vestía de negro. Pero en cualquier caso ha resultado imposible dar con un testigo directo de aquel suceso.

Muchos medios se hicieron eco de la noticia como el vespertino Catalunya Exprés o la revista Blanco y Negro, pero nada se pudo comprobar acerca de la joven que aparecía, especialmente en las carreteras de Majadahonda (Comunidad de Madrid). La leyenda sigue vigente.

¿Leyenda, mito o alucinación? No lo sé, pero quien me lo contó, creía ser cierta. La considero una persona seria equilibrada, culta y poco dicharachera, pero  como él dice, desde que a le contaron  el episodio de “la chica de la curva” se sumó al grupo de  aquellos que dicen que no creen en las brujas, pero que haberlas, haylas. Yo también me sumo.

 











lunes, 2 de agosto de 2021

VACACIONES

 


          ¡¡¡ BUENAS VACACIONES!!!

... Y SI OS DESPLAZÁIS EN COCHE QUE LA SEGURIDAD VIAL OS ACOMPAÑE


viernes, 23 de julio de 2021

LAS PRIMERAS MATRICULAS DE AUTOMÓVILES EN ANDALUCÍA

La máquina de vapor fue inventada en 1705 por Thomas      Newcomen, y posteriormente perfeccionada por J. Watt en 1 769. En 1787, Oliver Evans consiguió la primera patente para poder construir máquinas que funcionasen a altas presiones. Sin embargo no pudo construir  la primera hasta 1805 cuando las autoridades de Filadelfia le encargaron un pontón para dragar los muelles del puerto de Filadelfia. Una vez construida la draga, e instalada en ella la máquina de vapor que la accionaría, se vio en la tesitura de tener que transportarla desde su taller hasta el muelle, que distaba unos 3 km. El artilugio pesaba más de 15 toneladas, y la tarea se presentaba complicada y muy dificil. Pero Evans pronto se las ingenió.Instaló un carro bajo el mismo, y acopló una de sus ruedas a la máquina de vapor. Falló en un primer intento, pero en un segundo, la draga llegó sin problemas hasta el muelle, donde se le quitó el carro. Nació de esta forma el primer vehículo movido por sí mismo y no por la fuerza animal. Fue el descubrimiento inicial que daría origen al vehículo automóvil, es decir, al movido por sí mismo.



Pronto surgen tres países que se interesan por el estudio y desarrollo del automóvil, Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos.

 Los experimentos que se hacen en Inglaterra se ven entorpecidos por las Leyes de las Locomotoras. En particular, la Ley de Locomotoras de 1865 , también conocida como Ley de Bandera Roja porque requería que los vehículos autopropulsados ​​fueran acompañados por un peatón que ondeara una bandera roja o llevara una linterna para advertir a los transeúntes del acercamiento del vehículo. 

Pretendieron ser un freno para el avance y desarrollo del automóvil en Inglaterra y así los capitalista de la época pudieron  prolongar sus inversiones en caballos, carruajes y trenes. Pero aquello fue como poner puertas al campo. Quedó derogada en 1896.

Las imposiciones de aquella ley eran ridículas y estrambóticas y lo único que consiguieron fue ralentizar la evolución del automóvil en Inglaterra y propiciar que le pasaran por delante Estados Unidos, Alemania y Francia en la fabricación de automóviles.

La Ley de la bandera roja establecía que:

1.  Un ingeniero acompañase en cualquier trayecto al conductor, para poder reparar de inmediato el automóvil en caso de avería, con el fin de que obstaculizara el menor tiempo posible el paso de carruajes de caballos.

2.  Puso en vigor el primer límite de velocidad en carretera del mundo, estableciendo un límite de 6,5 km/h en el campo y 3,2 km/h en ciudad, con una multa de 10 libras por “exceso de velocidad”.

3.  Una persona debía caminar  unos 55 metros por delante del vehículo, agitando constantemente una bandera roja para avisar a los coches de caballos sobre la presencia del vehículo autopropulsado, y asegurarse de que el conductor detiene el vehículo hasta que pase el caballo o el coche de caballos. Además, esto ya limitaba la velocidad del vehículo a la del hombre que llevaba la bandera roja.



En Alemania, Gottieb Daimier lanzó su famoso motor de gasolina en 1885.

En los Estados Unidos, el desarrollo del automóvil, se vio entorpecido igual que en Inglaterra, si bien por menos tiempo y otras razones, una de las cuales fue la falta de carreteras y la actitud de los granjeros, que impedían el paso de los vehículos por sus tierras. La fabricación de motores para usos agrícolas, realizada en 1887 por Ramson E. Olds, consiguió interesar a los agricultores en el desarrollo de los vehículos automóviles. El primer automóvil americano movido por motor de gasolina fue construido y utilizado con éxito por Charles E. y Frank Duryea en 1892, es decir, tres años antes de que Selden (en otra ocasión escribiremos sobre él) lograra su patentr, origen de tantas disputas.

Los balbuceos y ensayos realizados en el siglo XIX se convierten en realidad en el siglo XX. La fabricación de vehículos de motor se perfecciona, no sólo en lo que se refiere a los órganos vitales de los mismos, sino también por lo que respecta a carrocería y comodidad para el pasajero.

 

En un primer momento, cada vehículo disponía de dos placas identificativas, la del ayuntamiento con la que se podía circular por el municipio y la del gobierno civil que ampliaba así los límites de la provincia.

Fue en 1900 cuando  se inicia en España el control administrativo de los vehículos de motor, matriculándose el 31 de octubre de aquel año, en Palma de Mallorca, el primer automóvil: un vehículo de la marca «Clement», tipo cuadriciclo a nombre de José Sureda Fuentes, vecino de Santa Catalina, un barrio de Palma. La Matricula fue PM-1.

El segundo  se matriculó, un mes más tarde (18-11-1900),  fue otro «Clement», con la matricula CC-1, a nombra de Favián Muñoz Servan, vecino  de Plasencia (Cáceres).

En Andalucía durante el periodo de 1900 a 1910 se matricularon 785 vehículos, siendo Sevilla la que más matriculó y Huelva la que menos.



En 1911 comenzó una serie de quinquenios en el que las matriculas de vehículos aumentaban a ritmo vertiginoso.




En periodo de 1916 a 1920, como podemos ver en el gráfico las matrículas aumentaron de forma espectacular. Este incremento de vehículos duró hasta 1930. El parque de vehículos al finalizar este periodo era ya de 151.455 vehiculos. En los años sucesivos las matriculas de vehículos fueron descendiendo hasta el periodo de 1936 a 1939 que solo se matricularon en toda España 24.110 vehículos; causa,la guerra civil española.

En el 2019, el parque era de 34.434.791 vehículos


miércoles, 14 de julio de 2021

EL PREFIJO “A” Y OTRAS ZARANDAJAS

 

Dejémonos de historias y zarandajas  que tenemos mucho trabajo, solia decir mi abuelo, pero a pesar de ello a mi se me ha ocurrido escribir las líneas que siguen.


Los prefijos tambien tienen sus épocas. Se ponen de moda como los cortes de pelo. Unos triunfan sobre los otros sin saber muy bien por qué.Tiempo atrás fue “super”  el prefijo del triunfo lingüistico. Toda una generación se llenó la boca con expresiones como superguay, superfácil, superbien, superpráctico, superganador, superamoroso…todo  era super. Lo recordamos, pero su época ya pasó. Ahora estamos en la época del prefijo “a” que  significa oposición, carencia o privación de algo. Mucho de ello por la  dichosa pandemia, que no solo ataca a la economía, sino que también acabará atacando, en mayor o menor medida,  a nuestra salud mental.

 

Es verdad que una sociedad no debe ser definida tan solo con los terminos de sus patologias aunque estas puedan ser ciertas y más en estos dos últimos años. Pero no es menos verdad que las palabras que vienen apareciendo últimamente nos dejan, al menos a mí, con un cierto grado de pesimismo.

 

Los estudiosos van introduciendo, cada vez más, palabras con este prefijo. Y a medida que aparecen nos van dejando sensatamente preocupados ya que contribuyen con  un diagnostico poco favorable a nuestra salud mental porque no es posible olvidar que este prefijo, como ya hemos apuntado indica siempre negación  carencia o privación de algo.

 

Veamos, a modo de ejemplo, las siguientes:

 

Alexitimia: Incapacidad para reconocer las propias emociones y expresarlas, especialmente de manera verbal.

 

Alogia: Se habla de alogia cuando hay una ausencia o disminución del lenguaje espontáneo, una pobreza de su contenido, bloqueos, aumento de la latencia de la respuesta.

 

Abulia: La abulia es el término que en el tratamiento psicológico hace referencia a la falta de motivación para comenzar una actividad, ya sea sencilla o no.

 

Apraxia:   Dificultad para efectuar movimientos precisos con un brazo o una pierna. Abotonarse una camisa o amarrarse un zapato se vuelve imposible.

 

Aporofobia: Fobia a las personas pobres o desfavorecidas.

Acedia: Pereza, flojedad, tristeza, angustia, amargura. Situación cercana al tedio y a la apatía.

Amaxofobia: La amaxofobia es la fobia o miedo a conducir un vehículo; puede deberse, por ejemplo, a la inseguridad, a la participación de seres queridos en accidentes o a cualquier tipo de recuerdo doloroso relacionado con la conducción.

 

Estas y otras patologías son propias de sociedades industrializadas. Nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad que nos hace tener un modo de vida que puede ser perjudicial para nuestra salud. Tenemos malos hábitos que nos pueden llevar a padecer una enfermedad que podría ser evitada  con pandemia o sin ella.

 

Aparte de estas y otras patologías, la maldita pandemia nos  ha traído  muchas palabras que lleven o no el prefijo “a”, tardaremos en olvidar: resilencia, pandemia, confinado, morgue, mascarilla, infectar, intubar, edadismo, etc., etc.

 

Hay síntomas evidentes de que la gente quiere saber los significados que acompañan a esta nueva realidad. Y también los hay que demuestran que existe un anhelo de palabras de aliento o que ofrezcan seguridad pero, por ahora, no alcanzamos ni a escucharlas ni a verlas escritas

lunes, 31 de mayo de 2021

LOS NUEVOS LÍMITES DE VELOCIDAD Y LAS MULTAS QUE TE PUENDEN PONER

 

Desde el pasado 11 de mayo, las vías urbanas tienen nuevos límites de velocidad... y nuevas sanciones.

Según los expertos, reducir la velocidad de  50 km/h a 30 km/h disminuye cinco veces el riesgo de fallecer debido a un atropello.

La reforma del Reglamento General de Circulación (RGC) fue aprobada en noviembre del pasado año, pero el Gobierno dio seis meses para que los ciudadanos  lo conociéramos de forma adecuada, y para que las administraciones públicas dispusieran de un plazo suficiente para adaptar la señalización.

Desde el día 11 de mayo se supone que todos estamos al corriente de los nuevos límites, y,  en consecuencia,  los conductores y conductoras que no los respeten podrán ser denunciados y sancionados con multas de hasta 600 euros y la retirada de seis puntos del permiso de conducir en el caso de que la infracción sea considerada muy grave.

Veamos esos límites:

Vías con plataforma única de calzada y acera


Normativa:

— Art. 50.1.a) El límite genérico de velocidad en vías urbanas será de 20 km/h en vías que dispongan de plataforma única de calzada y acera.

Art. 50.2) Las velocidades genéricas establecidas podrán ser rebajadas previa señalización específica por la Autoridad Municipal.

Multas:

Entre 21 y 40 km/h:       Grave             100 €

Entre 41 y 50 km/h:       Grave             300 € + 2 puntos

Entre 51 y 60 km/h:       Grave             400 € + 4 puntos

Entre 61 y 70 km/h:       Grave             500 € + 6 puntos

A partir de 71 km/h.       Muy grave       600 € + 6 puntos

Vías urbanas con un único carril por sentido de circulación


Normativa:

— Art. 50.1.b) El El límite genérico de velocidad en vías urbanas será de 30 km/h en vías de un único carril por sentido de circulación.

— Art.50.2.) Las velocidades genéricas establecidas podrán ser rebajadas previa señalización específica por la Autoridad Municipal.

Multas:

Entre 31 y 50 km/h:       Grave             100 €

Entre 51 y 60 km/h:       Grave             300 € + 2 puntos

Entre 61 y 70 km/h:       Grave             400 € + 2 puntos

Entre 71 y 80 km/h:       Grave             500 € + 6 puntos

A partir de 81 km/h.       Muy grave       600 € + 6 puntos


Vías urbanas con dos  o más carriles por sentido de circulación



Normativa:

— Art. 50.1.c) El límite genérico de velocidad en vías urbanas será de 50 km/h en vías de dos o más carriles por sentido de circulación.

— Art.50.2.) Las velocidades genéricas establecidas podrán ser rebajadas previa señalización específica por la Autoridad Municipal.

Multas:

Entre 51 y 70 km/h:       Grave             100 €

Entre 71 y 80 km/h:       Grave             300 € + 2 puntos

Entre 81 y 90 km/h:       Grave             400 € + 4 puntos

Entre 91 y 100 km/h:     500 €             600 € + 6 puntos

A partir de 101 km/h.     Muy grave       600 € + 6 puntos

Otras vías urbanas: travesías




— Art.50.5. El límite genérico de velocidad en travesías es de 50 km/h para todo tipo de vehículos. Este límite podrá ser rebajado por acuerdo de la Autoridad Municipal con el titular de la vía previa señalización específica.

Creo que la decisión de rebajar los límites de velocidad en las calles es buena. Seguro que habrá menos muertos por atropello porque no debemos olvidar que el riesgo es inversamente proporcional a la velocidad.

Por desgracia el ser humano necesita ser castigado para cumplir la normativa. Las multas doblegan hasta el más incívico y rebelde, pero gracias a eso el numero de fallecidos ha bajado. Si no somos cívicos por las buenas debemos serlo por las malas, las multas.